Gracias presidente.

Mi nombre es Nubia Ordoñez, soy costarricense, soy trabajadora sexual.

Akahatá realiza esta declaración en nombre de la Asociación La Sala y la Iniciativa por los Derechos Sexuales (SRI).

Agradecemos el compromiso de Costa Rica con el mecanismo del EPU. Sin embargo, vemos con preocupación que la información y recomendaciones que hemos enviado en nuestra contribución, y que fueron incluidas en la compilación preparada para esta revisión, no hayan sido abordadas en esta revisión y, en consecuencia, no haya habido recomendaciones relacionadas con los derechos de las personas trabajadoras sexuales.

Nuestra contribución evidenció, aparte de los avances en el reconocimiento del trabajo sexual autónomo en el país, las personas trabajadoras sexuales aún enfrentan condiciones laborales inaceptables, detenciones ilegales y agresiones por parte de la Policía, incluyendo varios casos de violación sexual. Delitos que quedan en la impunidad. La razón primaria de todos ellos es el estigma hacia el trabajo sexual y la discriminación hacia las personas trabajadoras sexuales.

Las personas trabajadoras sexuales ejercemos nuestro derecho a la autonomía corporal y al trabajo. Sin embargo, enfrentamos cotidianamente la vulneración de una amplia gama de derechos, y esto compromete nuestra integridad, nuestra libertad y, en muchos casos, nuestras vidas.

Instamos al Estado costarricense a que tome todas las medidas necesarias para proteger los derechos de las personas trabajadoras sexuales. Y a este Consejo y sus mecanismos y a los estados miembro, a que reconozcan nuestro trabajo sexual y atiendan nuestros reclamos desde una perspectiva interseccional y de derechos humanos.

Muy agradecida.

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